Se enjambra el sonido, las palabras pierden su visión, y quedan mancas en la puerta de la catedral, aburrida con sus dos torres erectas como pirulí, canto de puercos mezclados con el incienso de sus entrañas, ¡ahí! padre... nuestro o suyo, o ¿de quien?, no me importa.
Meto, sumo, sambuto un puñado de histeria de la rotonda, en el hocico picudo de la artéria cáustica, junto a un monton de cadáveres no tan exquisítos he visto pasar una dama con ramas en los ojos, me habló con su sombra, me violó con su aliento, hoy reventaré a los leones al pasar lista.
1 comentario:
Andiii eso queria cretino, que te pongas a escribir como poseido, mas mas mas mas da mas, da mas mas es como si te inflaras como cadaver en marea baja si no escribes, eso pasa, andale dame mas
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