2009-08-31

Manfrú se fué a la guerra

No basta marchar la inmensidad de tu espina con la endeble pretensión de embriagar el miedo acumulado en mis nudillos y suprimir por fin la deteriorada ansia por degollar recuerdos

No son suficientes los pétalos expansivos de tu respiración disparados a quemarropa para abonar mi huerto de NAPALM y alambre de púas
[Trinchera de tu piel]

Corto cartucho y apunto la hebra donde comienza mi guerra, no tejeré pabellones de fusilamiento ni cultivaré cruces sin nombre, mejor dejar crecer nuevas treguas sobre las líneas de tus ajustadas metrallas

2009-08-21

Nota Roja

Resucito siempre con Morfeo engarrotado al cogote, como araña peluda inyecta con sus navajas una gran dosis de ese horrible malestar matutino, me despojo con gran dificultad de doscientos setenta y seis kilos de seguridad [el peso de las cobijas suele variar de día en día dependiendo directamente de la ecuación horas dormidas menos horas de insomnio], limo mi rostro con ambas manos intentando desaparecerlo, sin triunfo me escurro fuera de la cama como rumiante recién parido [dando tumbos por toda la habitación], tras tropezar con un poco de cordura debajo de la cama o dentro de mis chanclas arrastro mis extremos con los grilletes bien apretados hasta el cuarto de baño, ahí un espejo poco amable me recibe a chingadazos [este eres tu y es muy temprano, te ves particularmente jodido hoy], esbozo una espantosa mueca y continuó.

Se abre el telón [ó cortina de baño]
Primer acto: un viejo mamón sale – Bañarse o no bañarse esa es la cuestión-
Se cierra el telón [ó cortina de baño]

La desídia arrancó valiosos segundos de vida y salgo ídem de como entré, regreso envuelto en tinieblas al cuarto que siempre esta extrañamente calientito a esas horas, examino los vestigios de mi cama, una cobija de doscientos setenta y seis kilos me observa somnolienta y no dice nada.

Un bulto moviéndose lento dentro de una ligera penumbra, cantos estridentes de pajarillos cabrones se filtran por la ventana, me planto frente al ropero enfundo mi piel con lo primero que encuentro [bendita masculinidad], y voy a la cocina a devorar cualquier cosa.

Despeinado y ojeroso registro la nevera, rápidamente examino el basto contenido [dos limones pasados, un frasco de mayonesa, caja de bicarbonato con mas de 2 años de antigüedad, y el envase de leche con un quinto del contenido original] tomo la leche [la leyenda bébase directo del envase, debería ser incluida de fábrica], tomo un pedazo de pan [ni tan duro, ni tan suave], prendo el televisor para recibir como siempre malas noticias:

Nota Roja: Dos niños murieron ayer por la noche…

El miedo me atornilla la nuca y se me caen las lagañas al suelo
Niños…
Niños…
Pude haber sido yo…
De noche, todos somos niños…

2009-08-19

( Inserte un titulo por favor )

Abro a la sombra mi raíz de lenta luz
Aquí donde comienza mi onírica descomposición
En la irrisión de quién nos dibuja heridos
Acaricio al río con mi lengua cristal
Y vuelvo polvo al paso de mareas

Amontonaré en mí amargos resquicios
Beberé su cuerpo
Caeré a mi voz
[Amargo lagarto]
Y arrancaré los finales a todos sus pies

2009-08-11

Entoné mi infierno con antelación

Desobedecí la orden de arrojarme al abismo de las horas, erré la caída de la noche y su lluvia de ceniza, la redención naufragó sobre la huida de la tarde, tejiéndome continuo a la hierba por el vientre y arrancando mis telarañas hacia las nubes.

Afuera tu sigilo es frío, tu cuerpo no es equilibrio de la última promesa, y la ventana herida cae en coma entre harapos y perros trásfugos de estirpe, morderán el abismo, devorarán mis horas.

2009-08-07

Elipsis

Con el temblor de todas mis guadañas y ahogada la cordura en un par de inmensidades, las ansias se arrastran lentamente y arañan las palabras que se convulsionan violentamente y caen,

[Caen]

Al abismo largo e inexplorado como la piel que te extiende de polo a polo, la misma que enjaula lo que eres y lame todos tus huesos, donde mi boca aún no existe, y la ansiedad se extiende como niebla fina.
Me he visto temblar ante el altar de tu boca y sacrificar mi aliento
Me he visto mudo de ojos y usar mi lengua para cortar el tiempo

[Elipsis]

Resquebrajo el silencio que nos envuelve
Y aquí estoy frente esa inmensidad con las palabras a ras de lengua dispuestas a tirarse al vacío y desterrarte

2009-08-05

Tenebra I

Presagiando el insomnio
las sombras se mueven entre algas carbón
temerosas de romper el silencio
acarician la piel de tu cara mientras observas la nada
insostenibles de todo lo que sufre la luz
[Tiniebla]
desmorona la inutilidad en tus deseos
hojas traslúcidas del libro de córnea
repleto de retablos tras los altares de piedra
donde la intransigencia del ósmosis
ofrece el onírico sacrifício del destierro.

2009-08-03

El famélico ademán de arrancarme los brazos

La tarántula mecánica decretó sobre mis pliegues un tratado de siete pantanos:

I- La condena esquizoide debe aplicarse intravenosa [asegurándose que raspe hasta el hueso]
II- Queda prohibido el pánico o la contemplación divina [tápese los ojos de los santitos con un trapo no tan limpio]
III- El derecho de replica será mutilado del torso pa’rriba y será engullido en tres tiempos [del torso pa'bajo será ofrecido a la bestia]
IV- Las manos deben limpiarse de todo recuerdo diáfano y erradicar de la cara la estúpida mueca de conformismo [raspar con culpa hasta que sangren]
V- Derretir las suplicas y oraciones a un dios ciego en nueve onzas de pecados encharcados [elegir un profeta y sacarle los ojos, dejarlo vivo para un mejor resultado]
VI- Evitar los sollozos y lamentos de la infancia [frote los ojos en las fauces del lobo, evite las lagrimas hipócritas]
VII- Déjese al intemperie hasta que la noche desgarre su útero [exposición al escalpelo del cielo enjaulado]
VIII- Evítese ante todo la estupidez [humana, divina, animal].

2009-08-02

¿De qué está hecha la cárcel que lame mis ojos?



Esta cárcel que lame mis ojos, Se erigió de Risa a chorros por la ríspida superficie, A base de manos de alambre sobre la espalda enmohecida, Manos largas con el tétrico maullar del hocico animal, que amamanta a todos sus ciempiés.
Como hiedra creció alrededor de mi cuello, asfixia de semifusas empaladas en la levedad de una percusión primitiva
No siento la cárcel más cercana por el pentagrama enraizado bajo mis muslos de punzón, o la eufórica caricia de la tragedia sobre una silueta víctima.
Esta cárcel esta hecha de penumbra demencial, la que empaña de a poco
el palpitar laudo del monstruo sin orillas ni principio.